La reciente prohibición por parte de Invima de esmaltes semipermanentes ha generado un debate sobre la seguridad de estos productos

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Los esmaltes semipermanentes han ganado popularidad en la industria de la belleza, particularmente en el ámbito de las manicuras y pedicuras. A diferencia de los esmaltes tradicionales, los esmaltes semipermanentes ofrecen una durabilidad superior, permitiendo que se mantengan intactos durante semanas, sin los típicos desgaste y astillado que se observa en las fórmulas convencionales.
Esta duración se logra mediante un proceso de curado bajo luz ultravioleta o LED, que sella el esmalte y proporciona un acabado brillante y resistente.
Estos productos están formulados con una mezcla de nutrientes y químicos, como acrilatos y resinas, que no solo brindan color, sino que también aseguran que el esmalte se adhiera de manera efectiva a la superficie de la uña. La aplicación de estos esmaltes generalmente requiere una base, el color deseado y un top coat que, cuando se combinan adecuadamente, forman una barrera protectora.
La mayoría de los esmaltes semipermanentes requieren una técnica específica para su aplicación y remoción, lo que a menudo implica el uso de productos químicos especiales para evitar daños en las uñas naturales.
La prohibición de los esmaltes semipermanentes tiene su origen en preocupaciones serias acerca de los riesgos para la salud.Uno de los principales riesgos de los esmaltes es su impacto en la salud de las uñas.
Al aplicar estos esmaltes, las uñas pueden volverse más débiles y propensas a la ruptura.
Esto se debe, en parte, a la exposición prolongada a productos químicos que, aunque son efectivos para mantener el esmalte en su lugar, pueden dañar la queratina, la proteína responsable de la fortaleza de las uñas.





